Echeveria

Vista de la Echeveria Perle von Nurnberg

Imagen – Wikimedia/Karl Thomas Moore // Echeveria ‘Perle von Nurnberg’

Las plantas crasas del género Echeveria son preciosas, tanto que bien se podría pensar que son flores por sí mismas, aunque ellas las producen también. Sus hojas son de colores muy vistosos, y como además tienen formas muy elegantes, pues … cualquiera se puede enamorar de ellas 😉 .

Es fácil adquirir una o dos y al poco tiempo tener unas cuantas más. Pero ¿sabes cómo se cuidan? Lo cierto es que no son difíciles, pero hay que tener mucho cuidado con no pasarnos con los riegos, ya que sus raíces no lo soportarían.

Origen y características de las Echeveria

Vista de la Echeveria runyonii Topsy turvy

Imagen – Wikimedia/Karl Thomas Moore // Echeveria runyonii ‘Topsy Turvy’

Las Echeveria son plantas herbáceas, perennes, por lo general sin tronco/tallo, y suculentas originarias del suroeste de los Estados Unidos, México, Centroamérica y el norte de Sudamérica. Viven en las regiones áridas y semi-áridas la mayoría, pero hay algunas que se encuentran en las zonas de clima templado.

Se caracterizan por formar rosetas de hojas que pueden brotar o no de un tallo que ramifica poco o nada. Estas hojas son carnosas, aplanadas, con los márgenes lisos y de colores que van del verde al rosado, pasando por el azulado, o bicolor (por ejemplo, verde con los márgenes rosas). Las flores se agrupan en inflorescencias, y son de tubulares a cónicas, de color rosa, rojo, blanco, verde o anaranjado.

Tipos de Echeveria

El género se compone de unas 393 especies, siendo las más populares las siguientes:

Echeveria agavoides

La Echeveria agavoides es muy popular

imagen – Flickr/Stephen Boisvert

Es una planta nativa de México, en concreto de San Luis Potosí, Hidalgo, Guanajuato y Durango. Mide entre 7 a 15 centímetro de diámetro y unos 8 a 12 centímetros de altura. No tiene tallo. Las hojas son triangulares, verdes, con la punta muy aguda, más que el resto de especies, de color rojo. Produce flores rosas, naranjas o rojas que brotan de un tallo de hasta 50 centímetros.

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Ficha de la Echeveria agavoides

Echeveria elegans

La Echeveria elegans es una suculenta

Imagen – Wikimedia/Stephen Boisvert

Conocida como rosa de alabastro, bola de nieve mexicana o rosa blanca mexicana, es una planta nativa de México que crece hasta 50 centímetros de ancho por 5 a 10 centímetros de alto, sin tallo. Sus hojas son verde azuladas, y produce flores rosas.

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Echeveria elegans

Echeveria glauca

Vista de la Echeveria glauca

Imagen – Wikimedia/Karl Thomas Moore

Hoy día su nombre científico es Echeveria secunda. Es endémica de México, y crece hasta alcanzar un diámetro de 20 centímetros y una altura de hasta 10 centímetros. Las hojas son glaucas, y las flores se agrupan en inflorescencias de unos 30 centímetros de alto y de color rojizo o anaranjado.

Echeveria lilacina

Vista de la Echeveria lilacina

Conocida como echeveria fantasma, es una planta nativa de Nuevo León, en México. Crece entre 12 y 25 centímetros de diámetro por unos 15 centímetros de altura. Las hojas son azul pálidas, y produce flores rosa pálido o coral que brotan de tallos de 15 centímetros.

Echeveria setosa

La Echeveria setosa es una suculenta

Imagen – Wikimedia/ Cody Hough

Es una planta nativa de las regiones montañosas de Puebla, en México. Crece hasta alcanzar un diámetro de unos 12 centímetros y una altura de entre los 7 a 15 centímetros. Las hojas son verdosas, protegidas con ‘pelitos’ muy cortos y blancos. Las flores son rojas, y brotan de tallos de hasta 20 centímetros.

¿Cuáles son los cuidados de las Echeveria?

Si quieres tener un ejemplar, te recomendamos proporcionarle los siguientes cuidados:

Ubicación

Son plantas que tienen que estar en el exterior. Aconsejo que les dé la luz del sol de forma directa siempre que se las acostumbre poco a poco, pero si están en una zona muy luminosa también crecerán de lujo 😉 .

Tierra

  • Maceta: para evitar problemas con el exceso de humedad, es preferible usar sustratos arenosos como el pómice por ejemplo. Otra opción es mezclar sustrato universal (en venta aquí) con perlita (en venta aquí) a partes iguales, pero deberás de controlar más los riegos.
  • Jardín: teniendo en cuenta que son plantas pequeñas bastará con hacer un agujero de unos 50cm x 50cm, rellenarlo con algún sustrato mencionado arriba y plantarlas.

Riego

Escaso. Hay que dejar secar la tierra entre riegos. Por lo general, durante el verano, si es cálido y muy seco, se regará una o quizás dos veces por semana; el resto del año cada 10 días o así. Durante el invierno puede ser suficiente un riego mensual.

En el caso de que la tengas en maceta con un plato debajo, quítale el agua que haya sobrado a los 30 minutos de haber regado.

Abonado

Vista de la Echeveria pulvinata

Imagen – Wikimedia/Diego Delso // Echeveria pulvinata

Durante la primavera y el verano es recomendable abonarla con un abono específico para cactus y otras suculentas (en venta aquí) siguiendo las indicaciones al pie de la letra.

Multiplicación

Las Echeveria se multiplican por semillas o, más frecuentemente, por esquejes de hojas o de tallos en primavera o verano.

Semillas

Son muy pequeñas y pierden la viabilidad muy rápido, por lo que en cuanto las recibas debes de sembrarlas en macetas o bandejas de semillero con sustrato universal mezclado con perlita al 50%, cubrirlas con una fina capa de arena de río previamente lavada, regar y luego colocarlas cerca de una fuente de calor, en semisombra.

Así germinarán en unos 10 días.

Esquejes

  • De hoja: bastará con quitar algunas hojas sanas y más o menos jóvenes (no han de ser de las más nuevas pero tampoco de las más viejas) y recostarlas en macetas con sustrato universal mezclado con perlita. Puedes cubrir un poco la zona donde saldrán raíces con un poco de tierra, pero no es estrictamente necesario.
    Ponlas en semisombra y mantén el sustrato húmedo. Verás que en cuestión de pocos días enraizarán.
  • De tallo: algunas Echeveria se pueden multiplicar por separación de tallos, como la Echeveria mandala. Corta uno, deja secar la herida en semisombra una semana, y luego plántalo en una maceta. Mantén la tierra húmeda, y en unas dos semanas, máximo tres, comenzará a emitir sus propias raíces.

Plagas y enfermedades

No suelen tener, pero vigila los caracoles y las babosas: ¡pueden dejarte sin planta en un par de días! Puedes evitarlo poniendo tierra de diatomeas (en venta aquí) alrededor de ellas. Es natural y a la Echeveria no le perjudicará en absoluto.

También debes de estar pendiente por si alguna cochinilla o pulgón la están atacando, de ser así, puedes quitarlas con un pincel empapado en alcohol de farmacia.

Época de plantación o trasplante

En primavera, cuando el riesgo de heladas haya pasado.

Si la tienes en maceta, trasplántala cuando veas que se le salen las raíces por los agujeros de drenaje, y/o cuando veas que el sustrato está muy gastado (ha perdido color, o el cepellón es todo raíces).

Rusticidad

Son plantas a las que no les gusta mucho el frío. La temperatura mínima no debería de ser inferior a los 0 grados, aunque hay algunas que resisten heladas débiles y puntuales de hasta los -2ºC, como la E. elegans, E. mandala, E. pulvinata, o la E. pulidonis.

Si no quieres correr riesgos, mételas en un invernadero o dentro de casa en una habitación luminosa y lejos de las corrientes de aire hasta que regrese la primavera.

Vista de la Echeveria laui

Imagen – Wikimedia/Salicyna // Echeveria laui

¿Qué te han parecido estas plantas?

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