Ficha de la Euphorbia candelabrum

Imagen procedente de la Wikimedia/H. Zell

La Euphorbia candelabrum es una planta suculenta muy bonita, pero debido al gran tamaño que llega a tener no es una muy buena opción para cultivar en maceta… aunque no es imposible 😉 .

Y es que además de ser muy fácil de cuidar también se multiplica bien por esquejes, así que si te encantan las Euphorbias arborescentes no dejes de leer.

¿Cómo es?

Euphorbia candelabrum es el nombre científico de una planta crasa arbórea endémica del Cuerno de África y del este del continente africano, en el Gran Valle del Rift que fue descrita por Trémaux ex Kotschy y publicado en Mitteilunger der Geographischen Gesellschaft en el año 1857.

Se caracteriza por alcanzar una altura de 12 hasta 20 metros, con un tronco simple de unos 90cm de diámetro muy ramificado. Las ramas llegan a tener unos 3 metros de longitud y forman una copa amplia y redondeada. Las flores son de color amarillento y brotan en primavera.

Al igual que el resto de especies del género, es una planta tóxica. La savia que contiene en su interior puede causar picor e irritación.

¿Qué cuidados necesita?

Para estar bien precisa una exposición soleada y un sustrato (o suelo, si se va a tener en el jardín) con muy buen drenaje. De hecho, lo ideal es que esté compuesto por arena de grano grueso, como el pómice por ejemplo que puedes comprar aquí. En el caso de tener una tierra muy compacta, aconsejo hacer un agujero de plantación grande, de unos 50cm x 50cm y mezclarla con perlita (que puedes conseguir aquí) a partes iguales.

Si hablamos del riego, es importante no regar en exceso. La Euphorbia candelabrum resiste bien la sequía, de modo que uno o dos riegos a la semana en pleno verano y algunos menos el resto del año le serán más que suficientes para mantenerse hidratada.

Imagen procedente de la Wikimedia/Cayambe

Por lo demás, hay que saber que no le gusta mucho el frío, pero resiste bien las heladas suaves y puntuales de hasta los -2ºC. Y si necesitas más ejemplares, corta una rama en primavera, déjala secar una semana en semisombra… y plántala después. ¡En unos días emitirá sus propias raíces! Esto es interesante, ¿no crees?


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